Más allá de la Despensa: Escaldado para Conservar Nutrientes al Congelar
Muchos creen que la cocina empieza frente a los fogones, pero la realidad es que el éxito de un plato se decide mucho antes: en cómo almacenamos los ingredientes. El cuidado por el ingrediente no termina cuando lo compras, sino que empieza en cómo lo guardas. Una mala técnica de almacenamiento no solo te hace perder dinero, sino que altera el sabor y la textura de los alimentos.
Un refrigerador desordenado o una despensa mal organizada son los enemigos silenciosos de la frescura.
Si quieres aprender sobre la conservación de los alimentos, aquí te comparto unas reglas de oro para que tus alimentos mantengan su esencia, sabor y nutrientes por más tiempo.
1. La Regla de Oro: Sistema PEPS
En las cocinas profesionales viven bajo el lema PEPS: Primero en Entrar, Primero en Salir.
Aplica la lógica: Cuando llegues del mercado, coloca los productos nuevos al fondo y trae los antiguos al frente.
Etiqueta siempre: pon la fecha en que abriste un envase o cocinaste algo. ¡No confíes en tu memoria!
¿Qué poner en la etiqueta?
Para ser ultra eficiente, te sugiero incluir tres datos rápidos:
Nombre del alimento: (Pechuga pollo).
Fecha de entrada: (12/01).
Estado: (Crudo o Cocinada). Esto es vital si haces batch cooking (cocinar para toda la semana) para no confundir un filete marinado con uno ya frito.
2. El Refrigerador no es un "Cajón de Sastre"
Cada estante tiene una temperatura y un propósito. Si lo llenas al azar, estás acortando la vida de tu comida.
Estante Superior: Ideal para alimentos listos para el consumo (sobras, embutidos, quesos). Es la zona más estable.
Estantes Medios/Bajos: Aquí va la proteína cruda (carnes y pescados). Siempre en recipientes herméticos para evitar goteos y contaminación cruzada.
Cajones: Son para frutas y verduras. Truco de chef: No mezcles frutas con verduras; muchas frutas emiten gas etileno que acelera la descomposición de los vegetales verdes.
3. El "Spa" de las Hierbas Aromáticas
¿Cansado de que el cilantro se convierta en una masa negra en dos días?
Trata las hierbas frescas como flores: corta un poco el tallo y ponlas en un frasco con un poco de agua.
Cúbrelas con una bolsa de plástico ligera y refrigéralas. Mantendrán su turgencia y aroma por más de una semana.
4. La Despensa: Oscura, Fresca y Seca
La luz y el calor son los enemigos de los aceites, especias y granos.
Aceites: Nunca cerca de la estufa. El calor los rancia rápidamente.
Especias: Si puedes, cómpralas enteras y muélelas al momento. Si son en polvo, guárdalas en frascos de vidrio herméticos lejos de la humedad del vapor de la cocina.
Papas/patatas y Cebollas: nunca las guardes juntas. Las cebollas hacen que las papas broten y se pudran mucho más rápido.
5. El Congelador: La Máquina del Tiempo
Congelar es pausar el deterioro del producto, y se recomienda:
Elimina el aire: El aire causa quemaduras por frío. Usa bolsas tipo Ziploc y saca todo el aire posible.
Porciones individuales: Nunca congeles un bloque enorme de carne si solo vas a usar una pieza. Descongelar y volver a congelar no es recomendable al cocinar.
Es una de las reglas de oro de la seguridad alimentaria, y no es un mito. La recomendación de no descongelar y volver a congelar alimentos (especialmente crudos) se basa en dos pilares fundamentales: la seguridad microbiológica y la integridad física del alimento.
Aquí te desarrollo la idea basada en la evidencia científica actual:
1. El "Despertar" de las Bacterias
El congelador no mata a las bacterias; simplemente las pone en un estado de latencia o pausa.
Proliferación acelerada: Al descongelar un alimento, especialmente a temperatura ambiente, las bacterias (como Salmonella, Listeria o E. coli) se activan y comienzan a multiplicarse rápidamente.
Carga bacteriana acumulada: Si vuelves a congelar el alimento, estás guardando un producto que ahora tiene una población de bacterias mucho mayor que al principio. Al descongelarlo por segunda vez, el crecimiento bacteriano parte de un número mucho más alto, lo que aumenta exponencialmente el riesgo de intoxicación alimentaria.
2. El Daño Estructural (Textura y Sabor)
Desde el punto de vista gastronómico, el proceso de congelación afecta la calidad del producto debido a la formación de cristales de hielo.
Ruptura celular: El agua dentro de las células de la carne o los vegetales se expande al congelarse, formando cristales que rompen las paredes celulares.
Pérdida de jugos: Al descongelar, el líquido sale de las células rotas (el exudado). Si vuelves a congelar y descongelar, el alimento pierde gran parte de su humedad y nutrientes hidrosolubles, resultando en una textura gomosa, seca o fibrosa.
3. La Excepción: La Barrera del Calor
Existe una forma segura de "volver a congelar", y es mediante la cocción.
Regla clave: Si descongelas carne cruda, la cocinas a una temperatura segura (mínimo 70°C) y luego decides congelar el plato cocinado, es totalmente seguro.
Esto se debe a que el calor intenso destruye la mayoría de las bacterias que se multiplicaron durante la descongelación inicial, "reiniciando" el contador de seguridad del alimento.
Resumen de Riesgos y Buenas Prácticas
| Acción | Resultado | Recomendación |
| Descongelar en nevera | Crecimiento bacteriano lento. | Es la opción más segura. |
| Re-congelar crudo | Riesgo alto de intoxicación y mala textura. | Evitar, a menos que sea una emergencia y se haya descongelado en nevera. |
| Cocinar y re-congelar | Seguro y eficiente. | Recomendado para evitar el desperdicio. |
¿Cuándo es "aceptable" volver a congelar sin cocinar?
Según el USDA (Departamento de Agricultura de EE. UU.), si el alimento se descongeló dentro de la nevera (nunca en el mostrador/encimera) y todavía mantiene cristales de hielo o está a menos de 4°C, se puede volver a congelar, aunque la calidad sensorial se verá afectada.
Para mantener la seguridad y, sobre todo, la calidad (sabor y textura), es fundamental entender que los alimentos no duran "para siempre" en el congelador sin degradarse. Aunque el frío detiene el crecimiento bacteriano, las grasas se oxidan y el frío quema los tejidos con el tiempo.
Guía de Tiempos Máximos de Congelación Recomendados
Carnes y Aves (Crudas)
Son los alimentos más sensibles debido a su contenido de agua y grasa.
Carne picada o hamburguesas: 3 a 4 meses (se degradan rápido por tener más superficie expuesta).
Filetes de ternera o chuletas de cerdo: 4 a 12 meses.
Pollo o pavo entero: Hasta 12 meses.
Pollo o pavo en trozos: 9 meses.
Pescados y Mariscos
Al tener grasas más inestables, su tiempo es más corto que el de la carne.
Pescados blancos (merluza, bacalao): 6 a 8 meses.
Pescados azules/grasos (salmón, atún): 2 a 3 meses (la grasa se enrancia rápido).
Marisco fresco: 3 a 6 meses.
Alimentos Cocinados y Sobras
El proceso de cocción ya ha alterado la estructura, por lo que no deben estar tanto tiempo.
Guisos y platos con carne: 2 a 3 meses.
Caldos y sopas: 2 a 3 meses.
Nuggets o filetes empanados: 1 a 3 meses.
Frutas y Verduras
Verduras (previamente escaldadas): 8 a 12 meses.
Frutas (ideales para batidos): 9 a 12 meses.
💡 3 Trucos para una mejor congelación
El escaldado/blanqueado: el secreto mejor guardado para que las verduras congeladas en casa no pierdan su textura firme, su color y sobre todo los nutrientes.
Antes de congelar verduras (como brócoli o judías verdes), pásalas por agua hirviendo 1-2 minutos y luego a agua con hielo. Esto detiene las enzimas que causan la pérdida de color y sabor
El arte de conservar: Patatas, Zanahorias y Calabazas
A diferencia del brócoli, estas tres hortalizas son más densas y ricas en almidones o azúcares naturales. Escaldarlas detiene las enzimas que causarían que se pusieran negras (en el caso de la patata) o correosas (en la zanahoria y calabaza) dentro del congelador.
1. La Patata: Adiós a la oxidación
La patata es la más delicada para congelar debido a su alto contenido de agua y almidón. Si la congelas cruda, se vuelve gris y harinosa.
Preparación: Pélala y córtala en dados o bastones (según cómo planees usarla después).
Tiempo de escaldado: 3 a 4 minutos.
Truco pro: Añade un chorrito de vinagre o limón al agua hirviendo para que mantengan un color blanco perfecto.
2. La Zanahoria: Manteniendo el dulzor
Escaldarlas evita que pierdan su Vitamina A y ese toque dulce característico.
Preparación: En rodajas o cubitos.
Tiempo de escaldado: 2 minutos si son rodajas finas; 3 minutos si son dados.
Resultado: Al descongelarlas, conservarán ese naranja intenso y no se quedarán "gomosas".
3. La Calabaza: Textura de mantequilla
La calabaza tiene mucha agua, por lo que el choque térmico es vital para que no se deshaga al descongelar.
Preparación: Pelada y cortada en cubos de unos 2-3 cm.
Tiempo de escaldado: 3 minutos.
Nota: No busques que se cocine del todo, solo que el exterior se vea ligeramente traslúcido.
La Regla de Oro: El Choque Térmico
Para que esta técnica sea infalible, después de los minutos de hervor, debes pasar las verduras inmediatamente a un bol con agua y mucho hielo.
¿Por qué? Si solo las dejas enfriar al aire, el calor residual sigue cocinando el interior (sobrecocción), lo que hará que al descongelarlas estén demasiado blandas. El tiempo de enfriado debe ser igual al tiempo de escaldado.
Tabla de tiempos sugeridos
Alimento Corte sugerido Tiempo de hervor Patata Dados / Bastones 3 - 4 minutos Zanahoria Rodajas / Dados 2 - 3 minutos Calabaza Cubos medianos 3 minutos
Al brócoli y a las judías les basta con 1 ó 2 minutos en agua hirviendo y luego al hielo por el mismo tiempo, para mantener nutrientes, textura y color.
Consejos para el congelado final
Secado absoluto: Antes de meterlas en la bolsa de congelación, sécalas muy bien con un paño limpio o papel absorbente. El agua superficial crea cristales de hielo que queman el alimento.
Congelación en bandeja: Si tienes espacio, congela los trozos extendidos en una bandeja durante 2 horas y luego pásalos a la bolsa. ¡Así no se pegarán unos con otros y podrás sacar solo la ración que necesites!
Etiquetado obligatorio: Siempre escribe en el recipiente qué es y la fecha en la que entró al congelador. Lo que no tiene nombre se convierte en un "misterio congelado" que suele terminar en la basura.
Elimina el aire: El aire es el enemigo. Usa bolsas de congelación con cierre tipo zip extrayendo todo el aire posible o, idealmente, envasado al vacío para evitar la "quemadura por congelación.
¿Cuánto duran en el congelador?
Gracias al escaldado, que ha "dormido" las enzimas de deterioro, estas verduras tienen una vida útil prolongada. Aquí tienes una guía según el tipo de hortaliza (siempre que estén a una temperatura de -18°C o inferior):
Patatas: De 10 a 12 meses. (Aunque lo ideal es consumirlas antes de los 6 meses para que el almidón no cambie de sabor).
Zanahorias: Hasta 12 meses. Son las que mejor aguantan el paso del tiempo.
Calabaza: Entre 10 y 12 meses. Al tener más azúcares, a partir del año puede empezar a absorber olores del congelador si no está al vacío.
⚠️ ¿Cómo saber si algo ya no está bueno?
Si al sacar un alimento notas:
Cristales de hielo gigantes y opacos: Indican que hubo fluctuaciones de temperatura.
Zonas blancas o grisáceas secas: Es "quemadura de frío". Se puede comer, pero la textura será como cartón.
Olor rancio al descongelar: Las grasas se han oxidado. En este caso, es mejor descartarlo.
Para descongelar de forma segura
El método correcto para descongelar de forma segura y evitar que los alimentos pierdan demasiada agua
Para descongelar de forma segura, el objetivo es evitar la "Zona de Peligro" (entre 5°C y 60°C), que es el rango de temperatura donde las bacterias se multiplican a gran velocidad.
Métodos científicamente seguros, ordenados del mejor al más rápido:
1. El Método de la Nevera (El Estándar de Oro)
Es el más lento, pero el más seguro y el que mejor preserva la calidad.
Cómo hacerlo: Pasa el alimento del congelador a la parte más baja de la nevera (la más fría) con 24 horas de antelación.
Por qué funciona: Mantiene el alimento a una temperatura constante por debajo de los 5°C, impidiendo el crecimiento bacteriano. Además, al ser lento, las fibras de la carne reabsorben parte de los cristales de hielo, perdiendo menos jugo.
Ventaja extra: Si cambias de opinión, puedes mantener la carne en la nevera 1-2 días más o incluso volver a congelarla sin cocinar.
2. Agua Fría (Rápido y Efectivo)
Si olvidaste sacar la cena la noche anterior, este método tarda entre 1 y 3 horas.
Cómo hacerlo: El alimento debe estar en una bolsa hermética (para que no absorba agua ni se contamine). Sumérgelo en un bol con agua del grifo fría. Cambia el agua cada 30 minutos para que se mantenga fría.
Regla de oro: Nunca uses agua caliente; esto "cocinaría" la capa exterior y dejaría el centro congelado, creando un criadero de bacterias en la superficie.
Nota: Una vez descongelado así, debes cocinarlo inmediatamente.
3. Microondas (Solo Emergencias)
Es el método más agresivo para la textura del alimento.
Cómo hacerlo: Usa la función Defrost o baja potencia (30%). Hazlo en intervalos cortos y ve rotando o moviendo el alimento.
El problema: El microondas crea "puntos calientes" donde algunas zonas empiezan a cocerse mientras otras siguen congeladas.
Nota: Debes cocinar el alimento inmediatamente después, ya que algunas partes habrán alcanzado temperaturas donde las bacterias pueden empezar a crecer.
❌ Lo que NUNCA debes hacer
Descongelar en la encimera/mostrador: La superficie del alimento llega a temperatura ambiente en poco tiempo, permitiendo que las bacterias se dupliquen cada 20 minutos, mientras el centro sigue congelado.
Usar agua caliente: Acelera la degradación de las proteínas y aumenta el riesgo microbiológico.
Resumen de seguridad
| Método | Tiempo | ¿Se puede volver a congelar crudo? | Calidad final |
| Nevera | 12-24 h | Sí | Excelente |
| Agua Fría | 1-3 h | No (solo si se cocina primero) | Buena |
| Microondas | Minutos | No (solo si se cocina primero) | Regular / Mala |
No todo lo que entra al congelador sale igual. Algunos alimentos sufren cambios químicos y físicos tan drásticos que, aunque sean seguros para comer, su textura, sabor o apariencia se vuelven desagradables.
Lista de alimentos que no deberías congelar nunca:
1. Vegetales con alto contenido de agua
Estos son los que más sufren debido a la ruptura de sus paredes celulares.
Lechuga y hojas verdes: Al descongelarse, se convierten en una masa viscosa, oscura y sin rastro de su frescura original.
Pepino y apio: Pierden toda su firmeza y se vuelven flácidos y acuosos.
Tomates crudos: Solo se deben congelar si planeas usarlos para salsas o guisos, ya que pierden su estructura y no sirven para ensaladas.
2. Salsas y productos a base de huevo
Mayonesa: Al congelarse, la emulsión se rompe. El resultado es un líquido separado con una capa de aceite flotando.
Salsas tipo holandesa o merengues: Pierden su aire y estabilidad, convirtiéndose en un líquido gomoso.
3. Lácteos específicos
No todos los lácteos reaccionan igual al frío extremo:
Yogur: La textura se vuelve granulosa y el suero se separa de la parte sólida.
Quesos frescos (Burgos, requesón, ricota): Pierden su cremosidad y se vuelven quebradizos y arenosos.
Nata o crema para montar: Una vez congelada, pierde la capacidad de retener aire; nunca podrás montarla después de pasar por el congelador.
4. Patatas (Crudas o en trozos)
El problema: El almidón de la patata cruda se convierte en azúcar más rápido en el frío y el alto contenido de agua forma cristales que destruyen su textura. Al descongelarlas, se vuelven harinosas, negras y con un sabor extraño.
Excepción: El puré de patata (con mucha grasa como mantequilla o leche) o las patatas pre-fritas comerciales se congelan bien porque han sido procesadas.
5. Huevos con cáscara
Peligro físico: El líquido interior se expande al congelarse y rompe la cáscara, exponiendo el interior a bacterias o simplemente ensuciando todo el congelador.
La yema: Si congelas un huevo crudo (sin cáscara), la yema adquiere una consistencia de gelatina dura que no vuelve a su estado líquido original.
💡 Alternativas prácticas
Si necesitas conservar estos alimentos, usa estos trucos:
En lugar de congelar cebolla o ajo crudo: Pícalos y mézclalos con un poco de aceite de oliva en cubiteras. El aceite protege la fibra.
En lugar de congelar queso fresco: Congela solo quesos curados o semicurados (en bloque o rallados), que resisten mucho mejor al tener menos agua.
En lugar de congelar verduras crudas: aplica la técnica del escaldado o cocínalas primero en una crema o pisto.
Para evitar la quemadura por congelación (esas manchas blancas y secas que arruinan la textura), la clave no es solo el frío, sino el aislamiento. El aire es el enemigo: cuando el aire frío toca la superficie del alimento, absorbe su humedad y "quema" las células.
Mejores recipientes y materiales según la evidencia para la conservación y congelación
1. Máquina de Envasado al Vacío (El Rey)
Es la inversión más rentable para evitar el desperdicio.
Por qué funciona: Al extraer el 100% del aire, no hay oxígeno que oxide las grasas ni humedad que se escape.
Resultado: Un alimento que duraría 3 meses en una bolsa normal, puede durar hasta 2 años al vacío sin perder calidad.
2. Bolsas para Congelación con Cierre "Zip"
No todas las bolsas son iguales. Las de congelación son más gruesas que las de "sándwich".
Truco pro: Para sacar el aire sin máquina, usa el método de inmersión: mete el alimento en la bolsa, ciérrala casi del todo, sumérgela en un bol con agua (sin que entre agua dentro) hasta que el aire sea empujado hacia arriba y luego cierra el último centímetro.
Ideal para: Carnes, verduras escaldadas y frutas.
3. Recipientes de Vidrio Templado
Se puede congelar en vidrio, pero con cuidado.
El riesgo: El vidrio normal puede estallar. Debes usar vidrio de borosilicato (como el tipo Pyrex) que soporte choques térmicos.
Regla de oro: Deja siempre 2-3 cm de espacio libre en la parte superior. Los líquidos (sopas, caldos) se expanden al congelarse; si llenas el bote hasta arriba, la presión romperá el vidrio.
4. Recipientes de Plástico Rígido (Libres de BPA)
Consejo: Busca el símbolo del "copo de nieve" en la base. El plástico debe ser flexible pero resistente; los plásticos muy rígidos y baratos se vuelven quebradizos y se rompen al caerse o al abrirse estando fríos.
Para evitar quemaduras: Si el recipiente es más grande que la porción de comida, rellena el espacio sobrante con papel film pegado directamente sobre la superficie del alimento antes de tapar.
❌ Lo que debes evitar
Papel de aluminio solo: Se rompe fácilmente y no es hermético. Si lo usas, que sea como segunda capa sobre film transparente.
Recipientes de yogur o helado reutilizados: Estos plásticos están diseñados para un solo uso. Con el frío extremo y el lavado, se degradan y pueden transferir químicos a la comida.
Tarros de cristal con cuello estrecho: La expansión del hielo hacia arriba es lo que rompe el cristal; usa siempre botes de boca ancha y paredes rectas.
Resumen de almacenamiento
| Recipiente | Mejor para... | Nivel de protección |
| Bolsa al vacío | Carnes, pescados y porciones largas. | ⭐⭐⭐⭐⭐ (Máximo) |
| Vidrio templado | Sopas, guisos y porciones para calentar. | ⭐⭐⭐⭐ (Muy bueno) |
| Bolsas Zip | Frutas, verduras y uso diario. | ⭐⭐⭐ (Bueno) |
| Tapper de plástico | Sobras de corto plazo (1 mes). | ⭐⭐ (Regular) |
Secreto de chef que cierra el círculo de la conservación.
Si dejas las verduras ya escaldadas que se descongelen en la encimera o en la nevera, sus paredes celulares (ya debilitadas por el frío) sueltan toda el agua y la textura se vuelve pastosa.
Al colocarlas directamente del congelador al agua hirviendo, el calor sella el alimento al instante y mantiene su integridad.
Del congelador a la olla: El truco de la cocción directa
La duda más común es: ¿Tengo que sacarlas un rato antes?. La respuesta es un no rotundo, especialmente para las sopas, caldos y guisos.
¿Por qué directo al agua hirviendo?
Textura perfecta: Al pasar de -18°C a 100°C, el contraste térmico hace que la verdura termine de cocinarse sin pasar por la fase de "ablandamiento" que ocurre en la descongelación lenta.
Ahorro de nutrientes: Las vitaminas hidrosolubles que quedan se liberan directamente en el caldo que te vas a tomar, en lugar de perderse en el líquido que sueltan al descongelarse en un plato.
Rapidez: Al estar ya escaldadas (pre-cocinadas unos minutos), el tiempo de cocción final en la sopa será mucho menor que si usaras verdura fresca. En unos 5-8 minutos estarán listas.
Consejo de oro: Cuando hagas tus bolsas de congelación, etiqueta siempre con la fecha de envasado. ¡Es fácil olvidar si esa calabaza lleva ahí tres meses o un año!
Congelar no es solo guardar comida para que no se estropee; es tener platos saludables listos en 10 minutos. Cuando llegues cansado después del trabajo, agradecerás tener esa bolsa de zanahoria y calabaza lista para "saltar" directamente a la olla.
🧊 GUÍA RÁPIDA: El Arte de Escaldar y Congelar
1. PREPARACIÓN (Corte uniforme)
Patata: Dados o bastones.
Zanahoria: Rodajas o cubitos.
Calabaza: Dados de 2-3 cm.
2. EL SEMÁFORO DEL ESCALDADO (Tiempos de hervor)
| Alimento | Tiempo | Beneficio clave |
| Zanahoria | 🟠 2-3 min | Mantiene el color y el dulzor. |
| Calabaza | 🟡 3 min | Evita que se deshaga al cocinar. |
| Patata | ⚪ 3-4 min | Evita que se oxide y se ponga negra. |
3. EL CHOQUE TÉRMICO ❄️
Acción: Saca la verdura del hervor y pásala YA a un bol con agua y hielos.
Regla: Déjala enfriar el mismo tiempo que estuvo hirviendo.
¡Vital!: Seca muy bien con un paño antes de embolsar.
4. CONSERVACIÓN Y USO (El toque final)
Duración: De 10 a 12 meses en perfecto estado.
Uso directo: ¡No descongeles! Echa la verdura directamente del congelador a la sopa o caldo hirviendo.
Cocción final: En solo 5-8 minutos estarán listas para comer.
El frío conserva, pero el escaldado protege.
Consejo Final del Chef: "Un ingrediente bien guardado es un ingrediente que mantiene todo su potencial. Trata a tu materia prima con cariño y ella te lo devolverá en el plato".
👉 Serie: Nutrición y Salud
Descubre los artículos de esta serie y aprende a cuidar tu alimentación paso a paso:
- Nutrición Conceptos Esenciales que debes Saber
- Clasificación de los Alimentos: Desde los Nutrientes hasta el Procesamiento
- Conservación de los alimentos: fundamentos, métodos y distribución en la nevera
- Técnicas de Cocción Saludables: Cómo Potenciar el Sabor y Conservar los Nutrientes
- Cómo Elegir Alimentos más Saludables en la Compra
- Etiquetado Nutricional: Aprende a Leer La Letra Pequeña de tu Comida
- Cómo Medir Las Porciones Correctas en tu Dieta: equivalencias en gramos, cucharas y sin balanza
- Más Allá de la Dieta: Entendiendo la Nutrición Clínica Basada en la Evidencia.
- Menús Saludables para Personas Sanas y con Patologías Asociadas.






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